HISTORIA DEL NECESER DE VIAJE

 

Los neceseres son algo que hoy en día no podemos vivir sin ello, sobre todo para viajar. Como todas las prendas de moda, ha tenido una historia. Aunque hoy podemos encontrar neceseres personalizados, de distintas formas y colores, no siempre han estado hechos con los mismos materiales o tamaños como los conocemos actualmente.

A lo largo del siglo XIX, las señoras de buena posición social empleaban gran cantidad de bálsamos para “acrecentar sus gracias naturales”, conforme la propaganda de la temporada. Los productos de tendencia preferidos por las españolas de entonces eran de lo más variado; extracto de oso, dentífricos de jaramago, perfume para la ropa, perlas oleaginosas de Venus, pastillas, bolas, esencias, polvos y cremas de todas y cada una clases y colores.

Cara  a 1840 nació en España la moda de los viajes, y las damas recurrieron al neceser de viaje para transportar de forma cómoda, la enorme cantidad de productos de belleza que tenían, sin abandonar a ninguno.  No podían faltar los frascos de cristal con tapa de plata labrada, para las esencias y perfumes, como el Agua de Ninón y el Violeta de Parma, muy de tendencia en ese entonces. A ello había que agregarle los aparejos precisos para el peinado; peines, cepillos, alfileres, nudos. Sin olvidar las joyas, que se guardaban con espacio para las sortijas, brazaletes y collares.

En esa época empezaba la moda de llevar las uñas largas, y esto hizo preciso el uso de útiles para la manicura. Los instrumentos con forma de gancho en su extremo, eran aparejos indispensables en cualquier neceser femenino, en tanto que servían para abrochar las botinas y los guantes de Suecia. Para la belleza del cutis, las damas adquirían cremas de alabastro, de pepino o bien leche de Bengala. También aguas de todo tipo; de perla, de Corinto, de la ciudad de Atenas.
No sería posible entender la moda, sin conocer sus detalles. Los objetos presentes en el arreglo rutinario de las mujeres, eran tan esenciales como las lonas, vestidos y complementos. El cuidado de la belleza, y los elementos que se empleaban para esto, completaban la imagen de una temporada.